dimarts, 19 d’agost de 2014

DEGOTEO DE MUERTES QUE NO CESA


Cada vez, por desgracia, parece que se minimizan las noticias de la muerte de mujeres por violencia de género o es que yo, en mi cobardía, escucho menos las noticias. El último caso de ésta terrible índole, con la que está amueblado el sentir del ser humano, que de este no tiene nada, hace un poco tiempo, eran treintaiuna las víctimas en lo que llevamos de año y ahora escucho que es la víctima mortal número treinta y seis.
Siempre me impacta este tipo de noticias y siempre me horrorizará...
No me importan las opiniones que, aún sin proponérselo, parecen ser benevolentes hacia estos asesinos. Suelen posicionarse, aunque no tengo conocimiento de ello, con que también hay mujeres que matan, cosa que por supuesto también repudiaré enérgicamente como persona de paz que soy, coincidiendo afortunadamente con la mayoría. Pero cuando hablamos de una noticia determinada, la muerte de una mujer por machismo, no hagamos demagogia nombrando otras muertes en circunstancias terribles y por otras causas, como queriendo disculpar o quitar importancia al hecho que comentamos y que ataca nuestra sensibilidad en ese momento y ese caso concreto. Recuerdo que, hace unos pocos años, una mujer política con un alto cargo en el gobierno en declaraciones en un renombrado rotatorio equiparaba la muertes machistas con las producidas por los accidentes de tráfico y, al ser menores, no era demasiado alarmante el problema. ¡Por el amor de Dios, que baje Dios y lo vea, ante tremenda atrocidad! Lo importante no es la cantidad, que también, sin duda alguna, sino el cómo mueren las personas.
No pueden comportarse tales comparaciones. Entrando en esta línea, podríamos aludir a las muertes por enfermedades, negligencias médicas, accidentes de trabajo, por practicar deportes de alto riesgo.
Y los que se empeñan en buscar mujeres culpables, también como una realidad, su realidad, dicen que las mujeres matan más silenciosamente a sus parejas, con veneno, como en la época de Cleopatra, la antigua Roma, o la novelas de Agatha Christi. Sí, amigos lectores y lectoras, el suspense está en el aire. Ni siquiera en la ficción dichos asesinatos quedan sin descubrir. ¿Cómo iban a quedar impunes en la actualidad con los avances de la investigación? Este planteamiento, por el cariz de su inocencia, nos provoca una mueca en los labios que puede parecer una sonrisa. La mujer es sensata e inteligente, ¿para qué mancharse la mente y la manos de muerte?
En este caso nos lamentamos de la muerte de una mujer de treinta y ocho años, de Móstoles, que su marido, de setenta y uno, la ha cosido a puñaladas y le ha robado la vida. Mi corazón se estruja de dolor y llora lágrimas de sangre por ella... Espero, personalmente, que no haya más muertes machistas, pues la muerte de una mujer representa, es, la muerte de todas las mujeres.
Glòria FANDOS