dilluns, 11 de febrer de 2008

San Valentín

SAN VALENTÍN, DÍA DE LOS ENAMORADOS

Siempre pensamos en el día de San Valentín, como un día especial, el cual todos los enamorados hemos de celebrarlo. Es una fiesta que se remonta a la época del antiguo Imperio Romano. En la actualidad una tradición bonita. ¿ Por qué no conservarla?

Es una fecha más para favorecer el consumismo. El marketing de ventas que ya estamos acostumbrados en esta sociedad en que vivimos, hace su agosto, una vez más, pero no tiene porqué. ¿Qué cuesta regalar una flor, una sonrisa, una mirada, un afecto, un poema? Todo ello es una demostración de amor que no se obtiene con dinero. Como siempre podemos decir, que por qué un día al año para recordar que estamos enamorados, o que somos padres, o madres, o hijos, o mujeres... pensamos que podría ser todo el año. Pero no tendría gracia, ni esa magia que experimentamos en un día especial; que lo hacemos especial. Todo tiene su explicación y su lógica. Qué bonitas son las fiestas, pero no podemos estar todo el año de fiestas, qué entrañable es la Navidad, pero no puede ser siempre Navidad. Qué bonito es un día de sol, un atardecer en la playa, una excursión a la montaña, una noche estrellada... Si todo fuera siempre igual, no experimentaríamos el verdadero valor de las cosas.

San Valentín, como todos los santos y santas mártires, tienen su historia que se mezcla con leyendas y lejanos tiempos. Pero es curioso hurgar en ellas, siempre se encuentran hechos interesantes, escalofriantes o increíbles, y ¿por qué no sacarlas a la luz en su día oportuno?

"Se cuenta que ya en el siglo lV a C. los romanos practicaban un rito de iniciación en honor del Dios Lupercus. Tal ceremonia consistía en meter dentro de una caja nombres de muchachas adolescentes, y que los jóvenes los extrajeran al azar, de manera que a cada uno de ellos le correspondiese una compañera para su mutua diversión, durante todo el año.

Según la leyenda, los romanos tenían un lugar sagrado donde la loba amantaba a Rómulo y Remo, el primero de los cuales fundó Roma. Ese lugar era llamado Lupercal, de la palabra latina lupus, que significa " lobo".

Después de d casi 800 años de tal celebración, llegaron los primeros Padres de la Iglesia cristiana y consideraron necesario, desde el punto de vista moral, acabar con estas prácticas, comenzando por buscar un nuevo santo patrón de los enamorados, que sustituyera al Dios Lupercus.

Sucedió que en Roma, en el año 270 d. C., el emperador Claudio II publicó un edicto que prohibía el matrimonio. Se basaba en que el Imperio necesitaba soldados y opinaban que los hombres casados se mostraban renuentes a dejar sus familias para ir a guerrear. Ante el matiz demencial de tal ley, Valentín, obispo de Interamma, invitó a las parejas de novios a acudir a él en secreto para unirlos en secreto en el sacramento del matrimonio. Enterado Claudio II , y ante la imposibilidad de convertir al obispo a la religión de los dioses romanos, mandó apalear, lapidar y finalmente, decapitar a Valentín.

También cuenta la historia que mientras se encontraba en la cárcel, esperando la ejecución, Valentín se enamoró de Julia, la hija ciega de su carcelero. Ella se arrodilló y apretó la mano de Valentino. De pronto, una luz brillante iluminó la celda de la prisión. Radiante, Julia exclamó, "Valentino, puedo ver, puedo ver. Valentino fue ejecutado al día siguiente, el 14 de febrero del año 270, cerca de una puerta que más tarde fuera nombrada Puerta de Valentino para honrar su memoria. Fue enterrado en la que es hoy la Iglesia de Praxedes en Roma. Cuenta la leyenda que Julia plantó un Almendro de flores rosadas junto a su tumba. Hoy, el árbol de almendras es un símbolo de amor y amistad duraderos. En cada 14 de febrero, el día de San Valentín, mensajes de afecto, amor y devoción son intercambiados alrededor del mundo.